Las historias ocultas de las aves urbanas
Categoría publicación:
Nuestros vecinos alados: la fauna secreta de las ciudades.
Trabajo en el cuarto piso de un edificio y mi oficina tiene un ventanal amplio que da a dos samanes altos. Desde aquí veo cada día azulejos, bichofués, carpinteros y piguas. Estar en el Campus Meléndez de la Universidad del Valle me ha permitido ser más sensible a las aves urbanas, cuando estoy fuera de la institución las busco y me pregunto ¿dónde están? Los registros dicen que hay más de 500 especies y en el centro solo observo palomas y torcaza. Con menos del 50% de árboles nativos en la ciudad, ¿qué pueden comer las aves?, ¿será que podemos vivir entre ellas?, ¿están todas en univalle? ¿qué árboles prefieren para descansar?, ¿tienen un árbol preferido?, ¿sirven estas preguntas para su conservación?
Por fortuna, las inquietudes hallaron respuesta en alguien que es como las aves, la profesora Lorena Cruz Bernate. Ella lideró el taller gratuito de observación de aves para principiantes que se llevó a cabo el pasado 14 de septiembre en este campus de la universidad, y en el cual participaron más de 50 personas. Desde las 6:30 am, con la llegada de los primeros participantes empezaron las preguntas.
– ¿Las Piguas (Daptrius chimachima) las trajeron para mermar la población de palomas?
– No estoy tan seguro. Nosotros podemos ayudarles a identificar las aves, pero quien conoce todos los datos es la profe Lorena – dice uno de los estudiantes de biología y miembro del laboratorio de ornitología de la universidad que lidera la docente.
La profesora Lorena Cruz Bernate es bióloga de pregrado, maestría y doctorado con énfasis en ornitología. Ella es cautelosa como las aves. No le gustan las especulaciones, ni el catastrofismo, ni los problemas; así que desmintió el rumor sobre el aumento de Piguas:
– Son más visibles en el sur porque allí hay más zonas verdes.
Una vez aclaradas las especulaciones y congregados todos los participantes empezó con las indicaciones:
– Las aves nos rodean todo el tiempo. Es cuestión de prestar atención a los sonidos y observar. El objetivo del avistamiento de aves es disfrutar de la hermosura que significa la biodiversidad y su importancia para el planeta. Estoy segura de que en la medida en que conoces lo que te rodea, lo valoras, lo aprecias y lo cuidas. ¡Así que a disfrutar de las aves!
A su orden, los participantes nos dividimos en cinco subgrupos con dos o tres guías del laboratorio de ornitología, y nos dispersamos por el campus para realizar la actividad.
En el grupo de la profesora Lorena apenas caminábamos. – Las aves no nos dejaban mover – Bichofués, carpinteros reales y atrapamoscas pechirrojos eran señalados y ella indicaba las distintas actividades en las que se encontraban: volar, cazar, reposo.
La palabra “personalidad” apareció frecuentemente en el recorrido, al describir los pájaros. De cada comentario, la ‘profe' tenía una historia. Hay pájaros que prefieren árboles solitarios, los que prefieren las copas de los árboles, las zonas bajas, incluso entre especies hay especímenes “arriesgados” y otros “tímidos".
Ella es especialista en estudiar el comportamiento de distintas especies, sus rutinas en cada etapa de vida, y conductas según su color, crianza y dominancia. Entre las especies que más ha estudiado están: la Piranga Roja (Piranga rubra), el Periquito de Anteojos (Forpus conspicillatus), la Reinita Amarilla (Se-tophaga petechia), el Carpintero Habado (Melanerpes rubricapillus), el Pellar Común (Vanellus chilensis) y el Sicalis Coronado (Sicalis flaveola), a quien ha estudiado por más de cinco años.
Su trabajo doctoral “abrió una nueva línea de investigación conductual para las aves neotropicales”, expresaron sus evaluadores. Más tarde, su labor como investigadora fue reconocida en la Asamblea Departamental, por sus aportes al conocimiento del comportamiento de las especies de aves del Valle del Cauca.
A las 12 se terminaba el recorrido y solo pensaba en que los libros de aves no incluyen los detalles que la profesora Lorena Cruz sabe, así que me le acerqué para decirle que tenía más preguntas:
Usted se dedica a estudiar los detalles de algunas especies, ¿sirven estas preguntas para su conservación o mejor dejamos de intervenir los hábitats?
Mantener los bosques o parches de bosque con la menor intervención posible es muy importante. Yo soy fiel creyente en que debemos conocer a fondo muchos procesos ecológicos para poder conservarlas; pero también reconozco que investigar las particularidades biológicas de cada especie es una tarea ardua y prolongada. Entonces mi propuesta es, entre otras, investigar en profundidad a algunas especies claves, de tal manera que al diseñar estrategias de conservación para ellas se beneficien muchas especies más. Así se genera lo que se llama un efecto sombrilla.
Por ejemplo, sabemos que las más vulnerables a la fragmentación de los bosques nublados son las frugívoras grandes del dosel, es decir, las que se alimentan principalmente de frutas y prefieren las partes más altas del bosque. También las aves insectívoras del sotobosque, que son aquellas que se alimentan principalmente de insectos y habitan la parte baja del bosque. Varias de las especies grandes como las loras y las pavas, se mueven latitudinalmente; lo cual nos indica que las áreas de protección deben considerar estos movimientos.
¿Esto solo ocurre en bosques prístinos, o podemos hacer compatibles las aves y las ciudades?
Las ciudades pueden ser entornos para las aves. Por ejemplo, al campus de Univalle llegan aproximadamente 15 especies migratorias y cerca de 80 especies residen todo el año. Solo que este no puede ser el único espacio. Es necesario que las ciudades tengan zonas de vegetación para conectar sectores de bosque un poco más grandes con sectores pequeños, y en esos corredores es necesaria una cobertura vegetal nativa que sustente las poblaciones.
De lo contrario, tendremos poblaciones aisladas, frágiles y susceptibles a ser perdidas. Así que podemos pasar de ser un país megadiverso a tener un nivel muy bajo si no conservamos nuestros diversos hábitats. Por eso, somos nosotros – los humanos – los llamados a proteger mayores áreas para ellas. Se trata de tener un amplio espectro de especies vegetales y ecosistemas para poder favorecer el mantenimiento de las poblaciones migratorias y residentes. Allí la heterogeneidad vegetal es indispensable.
¿En estos años, cuáles son las historias que más le han llamado la atención de las aves urbanas?
A continuación, presentamos algunas de las historias que nos contó…
¿Las aves comen toda su vida lo mismo?: Las dietas variadas de los colibríes
Generalmente se cree que los colibríes sólo se alimentan de néctar. Resulta que ellos complementan su dieta capturando insectos, sobre todo cuando tienen crías, porque necesitan más proteína. Así que vuelan a las telarañas y a las paredes con superficies irregulares para capturar los insectos que se quedan atrapados en estas.Entonces para mí, la conservación de estas especies, más que de un árbol o arbusto con flores que visiten, se trata de un todo, porque aunque digamos que hay aves con dietas especializadas, también utilizan otros recursos.
¿Por qué se ven a los loritos juntos?: Las guarderías de los periquitos
Todavía me sigue generando asombro el hecho de saber que existen guarderías infantiles en la naturaleza, ¿pero entonces, uno dice: guarderías de loritos? Las parejas de periquitos que anidan en diferentes sectores, y llevan a sus juveniles a un mismo árbol, como el guácimo: un árbol que puede no tener atractivo estético, pero es clave para estos periquitos de anteojos (Forpus conspicillatus)
Allí se ven peleando y jugando mientras los adultos van a buscar comida. Cuando estos regresan, vocalizan y los polluelos se separan para recibir alimento. Gradualmente las familias van enseñando el hábitat a sus juveniles hasta que ya logran ser independientes.
¿Por qué nos visitan las aves migratorias?
La mayoría de aves migratorias son especies que se desarrollaron en el trópico y que se expandieron hacia el norte para no competir con otras especies por recursos. Están allá durante la primavera, donde se reproducen y regresan a las zonas más tropicales de Sudamérica antes de que comience el frío y la escasez de alimentos en el norte.
Por ejemplo, a la reinita amarilla (Setophaga petechia) que es una especie migratoria, le gustan los hábitats más o menos intervenidos. Así que en su largo trayecto desde Norteamérica hasta el sur, buscan hábitats medianamente abiertos para descansar y recuperarse. Así que una ciudad que tenga bastantes áreas verdes en su composición, va a favorecer las poblaciones de aves migratorias que llegan a la zona tropical.
En una investigación cuantificamos cuáles eran los árboles más usados por la reinita amarilla para actividades como descanso, alimentación, búsqueda de alimento y refugio. Encontramos que el chiminango es un árbol súper importante para su alimentación, como también las jacarandas.
¿Cómo se benefician las aves entre sí?: El oficio de los carpinterosImagínate que los árboles seniles, que presentan algunas ramas secas y que uno pensaría que podrían no tener mucha importancia, son un recurso valiosísimo. Justo esas ramas son las que utilizan los carpinteros - los constructores de la naturaleza- para construir las cavidades de anidamiento. Ellos usan estas cavidades una o varias veces de forma consecutiva y con el tiempo pueden abandonarlas y construir unas nuevas. Las cavidades abandonadas por los carpinteros y aquellas generadas naturalmente por ruptura de ramas, son utilizadas por otras especies que también prefieren agujeros para su reproducción, como el Cucarachero Común (Troglodytes aedon) o el Sicalis Coronado (Sicalis flaveola); a estas últimas se les llama anidadoras secundarias de cavidades. Así que, aquellos árboles que según las orientaciones modernas ornamentales se debieran ser eliminados; en realidad son un recurso primordial para las aves.
Una posible solución es instalar troncos y ramas secas en los árboles vivos, para que los carpinteros puedan hacer sus nidos. Para lo cual, es fundamental analizar las variedades de carpinteros que hay en cada zona, para colocar troncos de diferentes tamaños. Un tronco grande sería ideal para el Carpintero Marcial (Campephilus melanoleucos) que mide 35 centímetros; y un tronco delgado para el carpinterito punteado (Picumnus granadensis), que tiene un tamaño de 9 centímetros.
Por: Laura Parra Rodríguez
Fotografías: Cindy Paola Gómez
Agencia de Noticias Univalle